enero 30, 2023
Atiquifobia

Qué es la Atiquifobia o Miedo al Fracaso

Desde pequeños, los niños necesitan elogios y comentarios positivos.

Es importante que las personas que les rodean juzguen sus acciones adecuadamente.

A menudo, los niños son groseros y desaprueban lo que hacen; no saben que esto puede conducir al desarrollo de la atipicidad. ¿Qué es la atiquifobia?

Definición

Atiquifobia se traduce del latín como «nuevo» y «miedo». Miedo a lo nuevo – el resultado de la baja autoestima de la persona, su indecisión. Es un miedo patológico a los errores. Surge en la interacción con la sociedad.

En palabras sencillas, es el miedo al fracaso, es decir, una persona tiene miedo de cometer errores. Está seguro de que no tendrá éxito. Puede que ni siquiera inicie un negocio.

El lugar de la fobia en la psicología y la psiquiatría

Toda una sección de la psicología y la psiquiatría se dedica al estudio del problema. Los profesionales saben que el problema se da en muchas personas, por lo que es importante desarrollar métodos eficaces de ayuda.

Los psicoterapeutas consideran que la atiquifobia es un trastorno grave, porque el miedo de la persona es tan poderoso que la personalidad ya no quiere desarrollarse, se vuelve pasiva.

La persona ya no es capaz de llevar una vida normal: siempre está nerviosa, ansiosa y no encuentra un lugar donde vivir.

Por problemas psicológicos no encuentran trabajo, no aspiran a una carrera y se deprimen. Todas estas cosas empeoran la enfermedad.

No existen patologías directamente relacionadas con el miedo al fracaso. Pero hay afecciones que surgen por la falta de tratamiento de la atiquifobia, como la inseguridad, la depresión e incluso la tendencia a autolesionarse.

Atiquifobia

Formas de la enfermedad

  • Antes de empezar a buscar formas de superar el miedo, tenemos que considerar sus formas. Existen varias manifestaciones de la enfermedad:
  • Aislamiento. La persona no realiza ninguna actividad, no busca el autodesarrollo. Tiene miedo al rechazo en su vida personal. Se encierra en sí mismo, no tiene contacto con la gente.
  • Autosabotaje. Si el individuo asume una tarea, no la terminará o no la entregará a tiempo. Es un estado de ánimo en el que el individuo se dificulta a sí mismo el trabajo.
  • Perfeccionismo. Una persona trata de ser la mejor no en todos los esfuerzos, sino sólo en aquellos en los que es buena. Se concentran en lo que van a fallar.

Superación personal. Una persona se asegura a sí misma que no es buena en nada, que no tiene suficientes conocimientos y que no tiene talentos.

En las primeras etapas, la persona tiene una baja autoestima, carece de confianza en sí misma y se culpa de todo. La etapa de moderada a severa se caracteriza por el rechazo a asistir a diversos eventos, el aislamiento de la gente (incluso de los conocidos), el estrechamiento del círculo social, el miedo a empezar incluso un trabajo fácil y conocido.

Causas

Hay muchas razones para el desarrollo del miedo al fracaso. La más común es una experiencia negativa en el pasado. A menudo una persona hace inferencias basadas en un solo incidente.

Estas personas están convencidas de que si se equivocan una vez, el fracaso les acompañará el resto de su vida. Este estereotipo les impide evolucionar, avanzar.

Una de las razones del miedo al fracaso es juzgar el rendimiento de una persona por sus resultados. No tiene en cuenta las cualidades personales, las características. El individuo está estigmatizado y no comprende la situación, ni valora sus propios talentos ni las razones de su mala acción.

Las principales causas de la atiquifobia:

  • reacciones negativas de los padres (y otros familiares) ante los fracasos de los niños;
  • ser insultado y ridiculizado (en la escuela, en la calle, etc.);
  • la imposición de los miedos sociales por parte de la sociedad, diciéndole a la gente que debe ser mejor que los demás.

Predisposición

En la mayoría de los casos, la atiquifobia tiene su origen en la infancia, cuando el niño todavía depende de mamá y papá. Si los errores de un niño van acompañados de críticas por parte de los adultos, los niños empiezan a sentirse débiles e indefensos.

Cuando a los niños se les grita, toda la energía negativa se almacena en su subconsciente, y «escriben» las actitudes «no puedo hacer nada», «no seré capaz», etc. Estas actitudes de la infancia hacen que los adultos sientan pánico.

La sobreprotección también conduce a la fobia. Si mamá y papá hacen todo por el niño, tratándolo con condescendencia, el niño desarrollará la actitud de que no puede hacer nada y que otros lo harán mejor.

Es decir, los niños son más propensos a la atiquifobia. Pero cuando crecen, esta actitud negativa permanece en sus mentes.

La atiquifobia se da en personas que no notan ni aprecian la belleza. Las personas desconfiadas que se toman toda la información a pecho también sufren este síndrome.

El peligro de esta fobia es que se arrastra de forma inadvertida. Al principio, una persona simplemente decide posponer las cosas, y luego una y otra vez. No es consciente de que está perdiendo su capacidad de afrontar la situación.

Síntomas de atiquifobia

Las reacciones emocionales negativas se producen cuando una situación requiere decisiones o acciones específicas por parte de la persona. Entre ellas se encuentran:

  • incertidumbre sobre las acciones futuras;
  • la ansiedad;
  • la culpa;
  • la auto condena;
  • la depresión y la repetición constante de eventos traumáticos en la mente.

Los síntomas que acompañan a la atiquifobia pueden ser tanto psicológicos como somáticos:

  • aumento de la sudoración;
  • temblando;
  • piel pálida;
  • palpitaciones del corazón;
  • respiración anormal;
  • náuseas.

En esta condición, la percepción de la temperatura de una persona cambia: cuando hace frío en el exterior, siente calor, y viceversa.

En los niños, la fobia se manifiesta en forma de baja autoestima. Por ejemplo, cuando los padres esperan que sus hijos rindan más en la escuela, en los deportes y en diversas actividades, se estresan constantemente.

Si no les recompensa por sus éxitos y les regaña por sus fracasos, tendrán una visión distorsionada de su rendimiento. Se da cuenta de que no es capaz de triunfar.

Cuando el niño es acosado en el jardín de infancia o en la escuela, esto afecta a su psique y más tarde desarrolla el miedo al fracaso.

Los adultos con atiquifobia siempre están ansiosos y preocupados antes de cualquier evento. Si se les pide que realicen algún trabajo, les acompañan palpitaciones, sensación de ardor en el estómago y palidez en la piel, además de ansiedad. Les tiemblan las manos y se les acelera el pulso. Por ejemplo, una persona puede tener problemas para dormir antes de una entrevista de trabajo y puede sufrir ataques de pánico.

Diagnosticar atiquifobia

Si una persona nota síntomas de la enfermedad, lo primero que debe hacer es visitar a un especialista. Hará una historia clínica y examinará a la persona, haciéndole preguntas sobre sus síntomas, preocupaciones, etc. Un psicoterapeuta podrá reconocer la atiquifobia, su etapa y hacer recomendaciones sobre cómo deshacerse del miedo.

¿Cómo puedo vencer el miedo por mí mismo?

Una persona puede optar por no buscar ayuda de un especialista de inmediato y tratar de afrontar el problema por sí misma. Los psicólogos aconsejan lo siguiente:

  • Realice un autoanálisis: recuerde qué tipo de fracaso afectó al desarrollo del miedo. Usted debe recordar cada circunstancia – análisis completo revelará que la persona no tiene la culpa de la derrota, y la razón de esto – las circunstancias más allá de su control.
  • Infórmese sobre el próximo caso. Las opciones de desarrollo, las previsiones y los riesgos le permitirán evaluar el panorama real y elegir la opción más adecuada.
  • Aprende a decir «no». Si el análisis muestra que el negocio está fracasando, hay que abandonarlo de inmediato. No hay necesidad de intentar salvarlo.
  • Tienes que prepararte psicológicamente. Hay que convencerse de que el fracaso no es algo bueno, pero la vida no acaba ahí. No tienes que bajar la cabeza de inmediato.

A menudo este consejo es suficiente. Pero si no puedes hacer frente al problema, debes acudir a un profesional.

En primer lugar, una persona tiene que admitir que tiene un problema. Cada uno tiene que ser responsable de su propia vida. De este modo, una persona no obtendrá lo que se merece, sino lo que ella misma ha conseguido.

Para superar la atiquifobia, hay que pensar en positivo. Es igualmente importante relajarse, así el pánico pasará más rápidamente y en el futuro la persona no se verá atormentada por el miedo al fracaso.

Atiquifobia

¿Cuándo se necesita ayuda profesional?

Si una persona no puede hacer frente al problema por sí misma, es necesario ponerse en contacto con un profesional. En la fase inicial, un profesional prescribirá una psicoterapia individual destinada a analizar los recuerdos de la infancia.

Una conversación individual con un psicoterapeuta puede revelar la atiquifobo del ateo ante sus propios miedos. En este caso, se aplica el método de la simulación: se crea una situación que provoca indecisión y se pide que se describan los sentimientos desde el principio de la situación hasta su final.

La terapia de grupo también es eficaz. Al trabajar en grupo, la persona entiende que no está sola, que hay otras personas que sufren la fobia. Se apoyan mutuamente y encuentran juntos una salida.

Los psiquiatras suelen prescribir una terapia de apoyo (medicamentos ansiolíticos y sedantes) además de la psicoterapia.

Prevención de la progresión y las exacerbaciones

La profilaxis requiere que la persona se deshaga de su inseguridad y dependencia de la opinión de los demás. Para evitar una fobia debes aprender a quererte y apreciarte y aceptarte tal y como eres. Necesidad de conocer sus propios puntos fuertes y débiles, sus talentos. Un hombre no debe ajustarse a las expectativas de los demás, debe tener su propio concepto de sí mismo.

Consecuencias y pronóstico

En los niños, la atiquifobia tiene un efecto negativo en el aprendizaje, provocando dificultades de aprendizaje. El miedo al fracaso tiene un impacto negativo en la vida del individuo. Es reacio a desarrollar su autodesarrollo, a participar en actividades profesionales y a relacionarse con los demás.

Conclusión

Por lo tanto, la atiquifobia es un fenómeno común. Para hacer frente a este miedo, no hace falta tanto esfuerzo como parece una persona. Lo principal es analizar la situación y aceptar el hecho de que no hay personas perfectas, y el fracaso persigue a todos. De este modo, el problema de cometer un error desaparecerá gradualmente.