septiembre 24, 2022
La herpetofobia

Herpetofobia: superar el miedo a los reptiles

Según datos publicados por la OMS, los trastornos de ansiedad son las enfermedades mentales más frecuentes y extendidas en todo el mundo. Se presentan en una amplia gama de manifestaciones de ansiedad, incluyendo fobias aisladas de intensidad y frecuencia variable de ataques, como una reacción exagerada a un factor de estrés específico, o como una sensación de pánico que se apodera de toda la vida de la persona.
La mayoría de las personas modernas experimentan excitación, ansiedad y preocupación en alguna medida, por lo que todo el mundo debería ser consciente de la delgada línea que separa la norma -un miedo natural- y la patología -ansiedad irracional e incontrolable-. El contenido de los trastornos fóbicos, así como la precaución y el miedo naturales del ser humano, es amplio y variado: cualquier objeto, fenómeno o situación puede convertirse en objeto de miedo.

Que es la herpetofobia?


Manifestación de herpetofobia

Bastantes personas se identifican como herpetofóbicas, aunque en realidad tales afirmaciones son una clara exageración. En la mayoría de los casos, el miedo a las serpientes venenosas es válido, justificado y lógico. El miedo de una persona, cuando surge, es un mecanismo de defensa adecuado contra el peligro probable.

Que es la herpetofobia?

La herpetofobia es un miedo compulsivo a los reptiles, serpientes y lagartos. Este trastorno es una de las subsecciones de la zoofobia. El miedo a los reptiles en la fase inicial del trastorno, al igual que la ansiedad leve en otros trastornos fóbicos, pasa por el alivio de los síntomas y su exacerbación.


Una forma severa del trastorno patológico presenta un miedo omnipresente, intenso y siempre presente, y hace que la persona que lo padece no pueda llevar una vida plena. Las personas que padecen herpetofobia evitan visitar terrarios, tiendas de animales y espectáculos de circo, rechazan los paseos por los parques y es improbable que vayan de excursión al bosque. Les aterra ver cualquier figura o imagen de reptiles, independientemente del tamaño del animal, ya sea un diminuto gecko o una anaconda gigante.
En las fases graves de la enfermedad, el miedo a las serpientes es tan grande que el paciente a menudo no tiene control sobre sí mismo ni sobre su cuerpo: no puede tomar la decisión correcta, actuar adecuadamente y no puede moverse ni dar pasos para retirarse. Es muy importante buscar ayuda médica para esta forma de enfermedad y someterse al tratamiento necesario.
Miedo a los reptiles: causas

Versión 1. Experiencia personal

Una teoría sobre las causas de la herpetofobia es una experiencia personal negativa: un fuerte miedo a un «encuentro» real con los reptiles. La primera reacción a la vista de las serpientes es el sobresalto ante lo inesperado, y estos animales no dan tiempo a la persona para analizar los hechos y pensar en sus acciones.

En Australia, por ejemplo, las serpientes a veces se meten en las casas, buscando calor, y luego residen y se reproducen en ellas. Esta proximidad tiene un impacto significativo en la psique humana, convirtiendo al individuo en un prisionero de la herpetofobia.
A menudo, la patología se manifiesta varios años después del acontecimiento traumático, acechando en el subconsciente hasta que la persona vuelve a entrar en contacto con el objeto del miedo, y no necesariamente en la realidad: puede ser una película terrible sobre serpientes e ilustraciones aterradoras de reptiles.


Versión 2. El miedo viene de la infancia

A menudo, el origen de la herpetofobia radica en la educación incorrecta del niño, la actitud equivocada de los padres hacia los reptiles. La mayoría de los niños son muy emocionales e impresionables y no pueden evaluar correctamente los acontecimientos y la información. Además, los padres son personas respetadas y con autoridad para los niños, en quienes confían plenamente, por lo que los niños reaccionan a los acontecimientos imitándolos. Al ver las actitudes negativas hacia los reptiles por parte de sus familiares, y al ser informados de los peligros mortales de estos animales, el niño desarrolla un cierto estereotipo de reacción ante estas criaturas.
Un papel especial en el desarrollo de la herpetofobia lo desempeñan las películas de terror y los juegos de ordenador, cuya atmósfera está llena de negatividad, miedos, pesadillas y agresividad.


Versión 3. Herencia genética.

Algunos científicos «culpan» a las características genéticas de los humanos de la aparición de la herpetofobia y consideran que el miedo es evolutivo. Para nuestros antepasados, las serpientes venenosas representaban una amenaza importante, los pueblos primitivos trataban de mantenerse a distancia de estas criaturas. Los reptiles se mueven muy rápido y casi en silencio. Se esconden y camuflan perfectamente, saben nadar y son capaces de acechar a sus presas en el lugar más inesperado. Un hombre puede detectar una serpiente sólo cuando se acerca a una distancia crítica.
Con el tiempo, el instinto natural de autoconservación ha cambiado, el miedo comenzó a causar y lagartos en miniatura, porque sus movimientos corporales se asemejan a las serpientes.
Bajo la apariencia de herpetofobia puede haber un trastorno mental más grave (por ejemplo, miedo al desamparo). En las familias cristianas, el miedo a las serpientes se generaliza con el miedo a pecar, porque la educación religiosa, incluso en la Biblia, indica que Satanás tomó la imagen de la serpiente tentadora para seducir a los primeros antepasados en el Paraíso.
Herpetofobia: síntomas
El individuo que padece herpetofobia es consciente de que su ansiedad es demasiado exagerada para explicarla de forma lógica, pero no puede controlar sus sentimientos durante sus ataques de miedo. Una persona a la que se le ha diagnosticado herpetofobia está nerviosa y agitada, irritable y al borde del colapso. Presenta una mayor fatiga, una disminución de la concentración.

miedo a los reptiles


La persona puede presentar síntomas autonómicos, hasta e incluso ataques de pánico, a la vista del objeto del miedo. El ritmo cardíaco del paciente se altera, la respiración se acelera y la presión arterial aumenta. Sienten falta de aire y se sofocan, tienen dolores de cabeza, mareos, incluso desmayos. En este punto, tiene una sensación de irrealidad y miedo a perder el control, volverse loco o morir.
Hay que tener en cuenta que este trastorno, sin tratamiento, empeora con el tiempo, adoptando formas más graves.


Herpetofobia: tratamiento


En este trastorno, la medicación se prescribe únicamente para aliviar los síntomas de los ataques de pánico, relajando al paciente, calmando su sistema nervioso. Los médicos experimentados se centran en el uso de la hipnoterapia para tratar la herpetofobia. Durante las sesiones de hipnosis neutralizan y reprograman las actitudes «erróneas» en el subconsciente del paciente. Las técnicas de PNL y la psicoterapia cognitivo-conductual también dan buenos resultados.