mayo 10, 2022
aerofobia

Que es la aerofobia?

Aerofobia: cómo deshacerse del miedo a volar en avión

¿Estás vivo? Entonces tienes miedo. ¿Tienes miedo? ¡Entonces vive!

El miedo es una reacción psicofisiológica natural que pretende ayudarnos a movilizarnos ante una situación inusual o insegura. Se considera normal cuando esta emoción surge en presencia de una amenaza específica o de una fuente de estrés y se intensifica cuando se considera que la elección correcta es importante. Trastorno ansiófobo: niveles excesivos, frecuentes e irracionales de ansiedad, mientras se espera o se está en circunstancias especiales.

Entre los trastornos de ansiedad, el miedo a volar en avión es bastante común.

Se distinguen dos tipos de ansiedad ante los aviones:

la emoción natural de volar, que es un instinto sano de autoconservación, y la ansiedad patológica grave. Cuando la intensidad, la frecuencia, la duración del miedo a volar supera los límites convencionales de la norma, y se vuelve constante, cuando un individuo no es capaz de controlar, percibir adecuadamente, evaluar lógicamente lo que está sucediendo, se puede suponer que existe un trastorno fóbico. Cuando se padece aerofobia la persona no sólo se negará a viajar en avión y no se acercará a la pista, sino que en la anticipación del vuelo mostrará ansiedad somática y emocional.

¿Es seguro volar?

La aerofobia (miedo a volar) es un trastorno bastante común. Según los datos publicados por el Centro Panruso de Investigación de la Opinión Pública, los rusos consideran que el transporte aéreo es el más peligroso. Según las encuestas, el número de personas que se adhieren a este punto de vista es de aproximadamente el 85% de la población del país. Otros residentes del espacio postsoviético con características nacionales similares e idénticas condiciones sociales tienen una opinión similar. El 40% de la población mundial experimenta diversos grados de miedo a volar en avión, con la apariencia o amenaza de convertirse en una fobia.

Lo que dicen las estadísticas

Los aviones modernos son diseños muy robustos, en los que todos los sistemas disponibles se duplican y pueden sustituirse entre sí si es necesario. En el raro caso de que uno de los sistemas falle, se ha diseñado e implementado una opción de respaldo para reparar el fallo sin interrumpir el vuelo.

Las estadísticas dicen que un pasajero de avión tiene una posibilidad entre 45 millones de verse involucrado en un accidente aéreo mortal. En otras palabras, numéricamente hablando, si una persona volara todos los días, la probabilidad de muerte sería de 123.000 años. En la actualidad, la tasa de mortalidad en accidentes aéreos es de 1 víctima mortal por cada 3.000 millones de kilómetros.

Manifestación de la fobia

La manifestación de la aerofobia (miedo a los aviones) sigue un patrón similar en la mayoría de los casos. He aquí un ejemplo de una descripción clásica de este trastorno ansioso-fóbico.

Cómo funciona en la práctica

Una persona tiene miedo a volar en avión, pero sus obligaciones profesionales implican frecuentes viajes de negocios. Cada vez, volar se convierte en una pesadilla para él. Unos días antes del próximo viaje de negocios, empieza a sentir que el estómago se le revuelve y que las ganas de vomitar son cada vez más frecuentes. Una vez en el aeropuerto, siente que sus extremidades empiezan a estar frías, sus piernas comienzan a «inclinarse» y empieza a sudar profusamente. Cuando sube al avión, su corazón late con fuerza y «salta» de su pecho, se siente con la cabeza vacía y asfixiada. Y cada vez, la experiencia se vuelve más aterradora y absorbente. Se une el miedo: la anticipación, en la que el individuo teme incluso oír hablar del hecho de que va a volar. Finalmente, el individuo se ve obligado a recurrir a conductas de evasión y evitación para no volver a experimentar ese terror. A menudo, incluso cambia de trabajo y de actividad, y opta por actividades no relacionadas con la necesidad de viajar en avión.

Manifestación de la fobia

La manifestación de la aerofobia (miedo a los aviones) sigue un patrón similar en la mayoría de los casos. He aquí un ejemplo de una descripción clásica de este trastorno ansioso-fóbico.

Cómo funciona en la práctica

Una persona tiene miedo a volar en avión, pero sus obligaciones profesionales implican frecuentes viajes de negocios. Cada vez, volar se convierte en una pesadilla para él. Unos días antes del próximo viaje de negocios, empieza a sentir que el estómago se le revuelve y que las ganas de vomitar son cada vez más frecuentes. Una vez en el aeropuerto, siente que sus extremidades empiezan a estar frías, sus piernas comienzan a «inclinarse» y empieza a sudar profusamente. Cuando sube al avión, su corazón late con fuerza y «salta» de su pecho, se siente con la cabeza vacía y asfixiada. Y cada vez, la experiencia se vuelve más aterradora y absorbente. Se une el miedo: la anticipación, en la que el individuo teme incluso oír hablar del hecho de que va a volar. Finalmente, el individuo se ve obligado a recurrir a conductas de evasión y evitación para no volver a experimentar ese terror. A menudo, incluso cambia de trabajo y de actividad, y opta por actividades no relacionadas con la necesidad de viajar en avión.

¡Cuidado con la ansiedad irracional!

Al considerar la ansiedad como una condición fóbica, los psiquiatras sostienen que este sentimiento no está directamente relacionado con el instinto de conservación y casi siempre no tiene relación con la realidad, sino que está dirigido al futuro. La ansiedad es totalmente irracional y se centra en una amenaza «imaginaria». A menudo, la aerofobia se manifiesta en personas que nunca han volado en un transporte aéreo y que nunca se han visto implicadas o han presenciado un accidente de avión. Sin embargo, la ansiedad de los aerofóbicos es enorme, intensa y está firmemente fijada en la mente y el subconsciente.

Son interesantes los datos de una encuesta realizada por psicólogos rusos. Cuando se les preguntó por las razones y condiciones específicas de su miedo a volar en avión, la mayoría de las mujeres declararon que estaban asustadas por la posibilidad de un accidente aéreo. Mientras que la mitad masculina de la humanidad tiene más confianza en la tecnología, pero nota un miedo a las alturas, preocupándose por su incapacidad de influir y cambiar la situación. La reacción a la emoción experimentada -el miedo- también es diferente. Por regla general, las emociones de las mujeres son más pronunciadas y se manifiestan con llanto, temblores y a menudo histeria. Los hombres, incluso cuando son conscientes de su ansiedad, intentan mantenerla en su interior y no mostrarla a los demás. Cabe destacar que los ataques de pánico por aerofobia son más frecuentes entre todos los grupos de edad en los ancianos, lo que sugiere que a una edad avanzada, el miedo a volar en avión se complementa y/o es inseparable del miedo a la muerte.

Sintomas aerofobia

Las manifestaciones físicas o somáticas de la aerofobia suelen incluir:
palpitaciones,
taquicardia;
dolor en el pecho;
sudoración excesiva,
náuseas, vómitos;
Necesidades frecuentes de orinar;
temblores en las extremidades;
cefalea tensional;
cara pálida o enrojecida.
Otros síntomas característicos de la aerofobia son
quejas frecuentes de debilidad muscular severa;
Fatiga rápida, sentirse cansado todo el tiempo;
dificultad para concentrarse;
irritabilidad, nerviosismo, ansiedad;
problemas para conciliar el sueño y la calidad del mismo, «pesadillas»;
sensación de «vacío en la cabeza».

A menudo, con la aerofobia los síntomas aumentan, progresan rápidamente y, cuando alcanzan su punto máximo, se manifiestan como una crisis simpático-suprarrenal y se convierten en un trastorno de pánico.

Causas de ocurrencia

Según una investigación reciente publicada por la Asociación Internacional de Psiquiatría, en la mayoría de los casos, la aerofobia es el resultado de otro trastorno mental. Suele producirse después de experimentar un estrés grave o una depresión prolongada, un trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y un trastorno asténico de la personalidad. Los expertos afirman que esta fobia afecta sobre todo a personas ansiosas que se fijan en situaciones negativas. No es raro que la fobia coexista con la claustrofobia (miedo a los espacios cerrados).

Genética

La fobia puede estar causada por una predisposición genética, una condición hereditaria del sistema nervioso. La fobia (según Noyesetal) se da con mayor frecuencia entre los familiares que padecen un trastorno de ansiedad; alrededor del 15% (en comparación con la población general; alrededor del 3%). Slater y Shields aportaron pruebas sólidas de una etiología genética de la fobia en un estudio de diecisiete pares de gemelos monocigóticos y veintiocho pares de gemelos dicigóticos, cada uno de los cuales tenía un trastorno de ansiedad-fobia. La concordancia en los gemelos dicigóticos fue sólo del 4%, mientras que en los monocigóticos alcanzó el 41%.

Condiciones de vida

Las condiciones de vida, la educación, el desarrollo de la personalidad y la formación del carácter en la infancia desempeñan un papel importante en la aparición de temores en el futuro.

Factores sociales

Entre los factores sociales cabe mencionar la influencia negativa de la amplia cobertura de los medios de comunicación y la concentración de la audiencia en los casos de accidentes aéreos y el número de víctimas.

¿Cómo deshacerse de él? Tratamiento del miedo a volar

La mayoría de los casos de aerofobia se resuelven rápidamente sin necesidad de medicación. Sin embargo, si el trastorno de ansiedad dura más de seis meses y el miedo a volar no remite a pesar de los esfuerzos realizados, merece la pena buscar ayuda de un psicoterapeuta. Debe consultar a un especialista si:

  • La aerofobia provoca un miedo constante, intenso e incapacitante que se convierte en pánico a medida que se acerca el momento del evento (volar);
  • La persona se da cuenta de que el miedo a volar es excesivo, irracional, selectivo y supera la frecuencia e intensidad de la ansiedad adecuada;
  • El individuo evita conscientemente volar en avión, tratando siempre de encontrar y utilizar un modo de transporte alternativo, pero a menudo ineficiente en cuanto a tiempo.

Hay muchas técnicas eficaces que pueden utilizarse para superar rápidamente la aerofobia. Utilizado con éxito en el tratamiento del miedo a volar en avión:

  • técnicas de programación neurolingüística (PNL),
  • Terapia cognitivo-conductual (TCC);
  • Métodos modernos de influencia hipnótica;
  • terapia con medicamentos.

¿Cuál es el tratamiento?

La prescripción de ansiolíticos no suele ser necesaria. Para curar el miedo a volar basta con hablar con el médico, explicar la naturaleza real de los síntomas fisiológicos y elaborar un programa individual para superar/corregir/eliminar el miedo a volar. La tarea del médico es ofrecer una explicación lógica y precisa de los síntomas somáticos asociados a la fobia. Por ejemplo, el paciente debe entender que un latido rápido del corazón no es un signo de enfermedad cardiovascular, sino el resultado de una reacción exagerada a un factor de estrés. El aerofóbico necesita deshacerse de la incertidumbre y la ambigüedad de lo que le ocurre, y tener un plan claro para reducir la ansiedad.

¿Cuál es su consejo?

¿Cómo se supera el miedo al avión? John Malkovich tiene una gran solución para esta situación: «Aprendí hace mucho tiempo a no preocuparme por las cosas que no puedo controlar. ¿Te preocupa que el avión se caiga? ¿Eres piloto o algo así?»

De hecho, reconocer y aceptar que hay situaciones cuyo resultado no depende específicamente del individuo puede reducir en gran medida la ansiedad.

Los psicólogos recomiendan empezar a «prepararse» para un vuelo con mucha antelación. Es necesario realizar actividades que sean agradables y alegres, no fijarse en calcular continuamente el tiempo que falta para el vuelo. Es útil hacer algo placentero: para las mujeres; ir de compras y para el sexo fuerte, algo extremo para deshacerse de la adrenalina. En las horas previas a un vuelo, la intensidad de sus emociones debe superar la intensidad de su ansiedad.

Cabe destacar que si las emociones experimentadas a partir de la acción, tanto las negativas como las extremadamente positivas, se convierten en fuertes estresores y «superan» el miedo a volar en avión, todo el organismo (incluida la psique) tendrá que «lanzar» todas las reservas y energías disponibles para luchar contra el nuevo estresor significativo. Se ha establecido que el «desencadenamiento» de la primera fase de una reacción típica al estrés ocupa alrededor del 90% de la actividad de todos los órganos, ocupa el primer lugar en el «orden» de las acciones del cuerpo y, a veces, eclipsa en importancia la satisfacción de las necesidades vitales (primarias).

La psique humana está construida de tal manera que cuando se habla de una situación alarmante en voz alta, la excitación y la tensión emocional se reducen considerablemente. Por lo tanto, es importante establecer en un entorno tranquilo cuál es la causa principal de la ansiedad relacionada con el miedo a volar.

Los psicólogos aconsejan evitar ver las noticias sobre incidentes negativos no sólo en el aire, sino también en otros medios de transporte, que sólo agravan el estado de estrés. Los pacientes con diagnóstico de aerofobia no deben ver programas de televisión en los que se detallen accidentes de avión.

Y la forma más fácil de deshacerse del miedo a volar en avión es utilizar el transporte aéreo tan a menudo como sea posible. En el caso de la aerofobia, el proverbio: «Combatimos el fuego con fuego» es bastante apropiado.

Tratamiento farmacológico para el miedo a volar

La prescripción de medicamentos para el miedo a volar debe ser individual y selectiva. Sólo deben utilizarse para recuperar el control rápido de los síntomas mientras otros tratamientos menos rápidos siguen siendo ineficaces. El tratamiento farmacológico puede administrarse a la proporción de pacientes cuyo estado no ha mejorado con otras medidas. En caso de aerofobia se utilizan benzodiacepinas, antidepresivos y ansiolíticos.

Son previsibles síntomas muy graves, como desmayos, histeria, agitación, desrealización e ideas suicidas, que pueden conducir a un mal resultado. En este caso, la prescripción de tranquilizantes y antidepresivos está justificada.